Enfermedad – Cancro o Chancro

CacroDescripción:

El cancro o chancro es una enfermedad fúngica. Este hongo, patógeno de heridas, es incapaz de invadir tejidos corticales sanos, penetrando en el huésped a través de heridas de distinta naturaleza (poda, grietas, cicatrices, etc.). Está incluida en la lista 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
El síntoma más característico consiste en la presencia de chancros sobre el tronco, ramas o renuevos, los cuales provocan un anillamiento impidiendo así la circulación de la savia, dando como resultado la muerte de brotes o ramas por encima de la lesión, pudiendo observarse en los árboles afectados puntas secas emergiendo de los pies frondosos.

Prevención:

Para evitar que aparezca el cancro o chancro es necesario fumigar con fungicidas, por ejemplo con un preparado a base de sulfato de cobre (CuSO4), cualquier herida producida por podas, grietas, cicatrices, etc.

Tratamiento:

Los métodos de lucha para el control de este patógeno han ido evolucionando. Sin embargo, no se conoce en el momento actual uno realmente eficaz.

De forma alternativa, si queremos intentar conservar el ejemplar afectado, deberemos proceder con extrema rapidez nada más percatarnos de su aparición. El procedimiento sería el siguiente:

  1. Proceder a desinfectar las herramientas de trabajo que vayamos a utilizar con productos o procedimientos específicos. Si no disponemos de herramientas de desinfección avanzada o productos químicos específicos para tal menester, podemos sumergir las herramientas en lejía durante unos minutos y luego limpiarlas con agua abundante.
  2. Localizar el tejido afectado perimetralmente y trazar una línea identificadora para posterior referencia.
  3. Tapar la parte afectada con material no poroso y de forma consistente (por ejemplo film transparente para uso alimenticio).
  4. Podar completamente unos centímetros más hacia la parte sana del ejemplar teniendo como referencia la línea trazada en el punto 2.
  5. Quemar de forma inmediata los restos de la poda (parte infectada).
  6. Fumigar el ejemplar utilizando un fungicida adecuado, por ejemplo un preparado a base de sulfato de cobre (CuSO4), teniendo en cuenta que se ha de aplicar también en la herida abierta.
  7. Repetir el paso 1. para evitar contagios posteriores por contacto con las herramientas de trabajo.
El sulfato de cobre (CuSO4) es tóxico por ingestión directa e irritante en contacto prolongado con la piel. 

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