Enfermedad – Clorosis férrica

Clorosis férricaDescripción:

La clorosis férrica afecta al normal desarrollo de cultivos en suelos con pH alto o calcáreos. Se puede identificar por el amarilleamiento internerval que se produce en las nuevas hojas, aunque también es posible que aparezca en las más antiguas. Si la clorosis férrica es muy aguda se pueden producir amarilleamientos completos así como necrosis de las hojas y muerte del espécimen.

En general se suele relacionar a los suelos con pH alto o calcáreos con un bajo contenido de hierro (Fe), pero no siempre es así. La clorosis férrica tiene más que ver con el conjunto de reacciones e interacciones químicas que se producen en ese tipo de suelos y que afectan a la solubilidad y movilidad del hierro (Fe).

Prevención:

En los tiempos que corren donde no se adecuan los cultivos a los medios naturales disponibles sino que se intervienen en los medios naturales para adecuar los cultivos, debemos reflexionar antes de incorporar un importante factor de estrés. Si la zona de cultivo es de naturaleza calcárea (aguas y tierras por ejemplo) nos resultará algo sumamente costoso realizar una plantación de individuos, que por ejemplo, requieran un pH ácido como base para su natural desarrollo. Partiendo desde ahí, la prevención se tratará como tal y no como conversión.

Básicamente, sólo debemos mantener el suelo con un pH adecuado, nutrido de hierro (Fe) y con un nivel óptimo de agentes quelantes para que la clorosis férrica no aparezca. También es sumamente importante no utilizar estiércol fresco, ya que éste aumenta la producción de dióxido de carbono (CO2) que a su vez puede producir alcalosis metabólica.

Tratamiento:

Los tratamientos serán diferentes en tanto en cuanto a la causa que produce el problema. Por lo tanto y en primer lugar ha de identificar la causa.  En esencia partiremos de tres supuestos, son los siguientes:

  1. Suelo empobrecido. Quizás, tras largos periodos sin fertilizar la tierra, ésta tenga alguna carencia química. La solución podría pasar por aplicar quelato de hierro al agua de riego.
  2. Aguas calcáreas o alcalinas. Regar con agua calcárea o alcalina a la larga puede aumentar el pH de la tierra así como afectar a la solubilidad y movilidad del hierro (Fe). En este caso debe proceder a tratar el agua de riego con un acidificante. Es importante que dichos acidificantes sean estabilizados para que su efecto perdure en el tiempo.
  3. Tierras calcáreas o alcalinas. Sin duda este es el peor de los tres casos. La soluciones pasan por utilizar químicos o bien sustituir parte de la tierra actual por otra de tipo ácido para compensar.

Una vez conocidas las tres principales causas, pasaré a describir como se identifica cada una de ellas y a detallar las soluciones arriba brevemente descritas.

Suelo empobrecido:

La forma más fácil de comprobar si este es el motivo por el que se ha producido la clorosis férrica; es utilizar un test químico para comprobar los diferentes niveles de nutrientes presentes en el soporte que aloja al huésped.

Lo primero es comprobar el pH del soporte. Si éste muestra valores de entre  4.5 y 6.5 pasaremos a comprobar los niveles químicos de hierro (Fe). Si supera esos valores pase a los puntos “Aguas calcáreas o alcalinas” y “Tierras calcáreas o alcalinas” anotados posteriormente.

Si los niveles de hierro (Fe) son bajos podemos proceder a aplicar quelatos de hierro diluidos en el agua de riego según instrucciones del fabricante. También existe una forma más rápida de recuperación y es mediante la aplicación por pulverización de abonos foliares que contengan también quelatos de hierro.

Aguas calcáreas o alcalinas:

Para comprobar si el agua de riego es calcárea o alcalina basta con medir su nivel de pH. Si los valores resultantes están comprendidos entre 7.5 y 9.5 deberemos proceder a su acidificación. De lo contrario pasa al punto “Tierras calcáreas o alcalinas” anotado posteriormente.

Para acidificar el agua, debes aplicar, por ejemplo, ácido cítrico (C6H8O7) al agua de riego. Este ácido cítrico (C6H8O7) es el famoso E-330 que utilizan muchas bebidas gaseosas. Normalmente se puede encontrar con facilidad en forma de polvo o gránulos en droguerías e incluso en grandes supermercados (sección de complementos alimenticios). Es vital que sea un producto de calidad y esté estabilizado para evitar variaciones del pH en el tiempo, decantación, etc.

La cantidad que debe utilizar depende del pH del agua a tratar. Puede partir con media cucharada para 50 litros o bien un cuarto de cucharilla para 5 litros de agua. Posteriormente remueve bien y realiza una nueva comprobación  hasta alcanzar un nivel de pH inferior o igual a 6.5.

Por último, debes tener en cuenta que si has alargado los riegos en el tiempo con un agua calcárea o alcalina, muy posiblemente el suelo también se haya alcalinizado. De igual forma, si procedes a regar un suelo alcalino con agua de riego ácida, este tenderá a acidificarse con el paso de tiempo.

Suelos calcáreos o alcalinos:

Casi con total seguridad, si has llegado a este punto, es porque los anteriores resultaron negativos. No obstante aquí también debes proceder a comprobar el pH. En este caso del suelo. Si los niveles son iguales o inferiores a 6.5, tu suelo es ácido y por lo tanto (siempre teniendo en cuenta que los dos puntos anteriores también sean negativos) el amarilleamiento de las hojas puede estar provocado por otras causas (como por ejemplo defecto/exceso de riego). Si por el contrario tu suelo es del tipo calcáreo o alcalino puedes proceder de las siguientes maneras:

  • Bajar el pH del soporte utilizando sulfato de hierro (FeSO4).
  • Bajar el pH del soporte utilizando azufre (S).
  • Bajar el pH del soporte renovándolo/mezclándolo con otro soporte más ácido, como por ejemplo la turba rubia.

El sulfato de hierro (FeSO4).

Su cometido principal es el de acidificar aportando azufre en forma de sulfatos y algo de hierro. Dependiendo de la forma de aplicación lo usaremos en polvo o granulado (aunque también existe en forma de piedras). Es muy barato y fácil de encontrar.

Sulfato de hierro en polvoEn su forma más fina (pentahidratado) se puede utilizar diluido en el agua de riego. Si la pureza del compuesto es máxima, utilizaremos 150 gramos por cada 5 litros o bien 15 gramos por cada 5 litros.

Los riegos con esta solución deberán ser mensuales y sólo durante las estaciones secas. Esto es así para crear un periodo de descanso y porque las lluvias moverían el compuesto hasta capas de soporte muy inferiores donde las raíces no están presentes… resultando completamente ineficaz.

Nótese que hay que regar solamente en el radio donde las raíces están presentes. Preferentemente a pie de tallo/tronco.

 

Sulfato de hierro granuladoSu forma granulada es de lenta liberación y se aplica directamente en la tierra a tratar.

En contacto directo con los elementos se deshace y su composición pasa a formar parte del soporte que quiere acidificar.  Al igual que en su forma en polvo y por los mismos motivos debe aplicarse en las estaciones secas a razón de 30 a 50 gramos por metro cuadrado. Cuando el compuesto desaparezca de forma visible, será el momento de aplicarlo de nuevo.

Adicionalmente y en cualquiera de los dos casos, es conveniente tomar medidas del pH cada uno o dos meses para asegurarse de mantenerlo en el nivel correcto.

El azufre (S).

Sus efectos son a largo plazo ya que al oxidarse lentamente produce ácido sulfúrico que a su vez neutraliza los elementos alcalinos. Normalmente se realizan los tratamientos antes de la siembra o plantación debido a que se han de utilizar medios mecánicos para su aplicación.

Hay que tener en cuenta la textura del soporte para poder aplicar la cantidad correcta de azufre así como el pH del mismo. Como referencia podemos usar los siguientes valores: para suelos arenosos 70 gramos, para suelos francos 90 gramos, para suelos arcillosos 110 gramos y para suelos muy arcillosos 130 gramos, todo ello por metro cuadrado. Para aplicarlo debe espolvorear el azufre y luego labrar bien la tierra para que se produzca una mezcla más o menos homogénea. Transcurridos tres meses de la aplicación realiza una medición a ver en que punto se encuentra. El proceso total utilizando este producto dura sobre seis meses, por lo que si, a los tres meses, se encuentra cerca de los valores que desea no vuelva a aplicar nuevamente azufre, pues el nivel aumentará en los tres meses siguientes.

También ha de tener en cuenta que no es aconsejable bajar varias unidades de pH por aplicación. El caso es mezclar tierra con azufre y no azufre con tierra.

Otros métodos.

Aunque ya se ha comentado más arriba, acidificar la tierra utilizando agua de riego con pH bajo es una buena alternativa para terrenos de reducido tamaño e incluso macetas. También existen fertilizantes completos y específicos para acidificar la tierra. Y cómo no, la materia orgánica, al descomponerse ayuda a la acidificación del suelo. Ojo, nunca utilices estiércol fresco pues produce el efecto contrario.

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