Enfermedad – Verticilosis

VerticilosisDescripción:

La verticilosis en una enfermedad fúngica que afecta a una gran cantidad de especies leñosas y herbáceas. Los hongos que provocan esta enfermedad (Verticillium dahliae y Verticillium albo-atrum) se pueden mantener de forma latente en suelos durante periodos de tiempo realmente largos y de forma habitual penetran en su huésped a través de la raíces. Los vectores de transmisión son innumerables, aunque los más comunes podrían ser: contacto directo o indirecto, reutilización de tierras infectadas, el viento y el agua de riego.

La verticilosis podría identificarse fácilmente gracias a las siguientes sintomatologías: secas parciales o secas completas,  comenzando por la parte superior de la planta y avanzando hacia la raíz, aunque también es posible ver el caso contrario, por ejemplo: una rama que comienza a secarse desde el nudo hasta la yema terminal. La clorosis también es un síntoma muy común, así como la defoliación y necrosis. Por todo esto hay que estar muy atento para no confundir la verticilosis con otros tipos de enfermedades. Si tenéis dudas con la identificación, en muchos casos, ayudará observar una rama cortada: si se aprecian decoloraciones en los tejidos conductores con respecto a una rama sana, casi con total seguridad, estamos ante una infección por este hongo.

Prevención:

Como viene siendo habitual, siempre recomendamos mantener unos buenos hábitos. Tareas sencillas como limpiar y desinfectar nuestras herramientas y materiales de trabajo, comprar especímenes sanos que hayan sido cultivados bajo los más estrictos controles de calidad y que estén certificados contra esta enfermedad, la eliminación por quema u otros métodos de restos de podas/residuos que puedan estar infectados o mantener un control del agua de riego y los propios terrenos de cultivo… es esencial.

Como no existen tratamientos completos que sean realmente eficaces, lo mejor es una buena prevención. A parte de lo arriba ya descrito, los siguientes consejos también serán muy útiles:

  • No utilizar cultivos susceptibles en la medida de lo posible. De hacerlo, tendríamos que habilitar una zona para ellos, teniendo en cuenta que factores como el viento, el arrastre de partículas que produce el agua de riego, etc. podrían ser un vector de infección.
  • Utilizar los abonos de forma correcta (evitando excesos o carencias).
  • Regar de forma adecuada.
  • Evitar plantaciones en terrenos en donde con anterioridad se haya dado esta enfermedad o cerca de otros en donde se esté dando.
  • Eliminar malas hierbas de forma constante y deshacerse de ellas.
  • Evitar labores mecánicas en el suelo (que sean profundas) para no dañar las raíces.

Tratamiento:

Ya lo comentamos más arriba, no existe un tratamiento completo que sea eficaz. Podemos eliminar un espécimen muerto, pero seguramente los hongos queden en la tierra y de ahí pasen a otras plantas sanas. Quizás, unos de los tratamientos de erradicación más efectivos, es la solarización: con dicho método podemos asegurarnos de eliminar el hongo por completo en nuevas plantaciones y aunque vamos a perder mucho tiempo… en este caso es mejor la cura, que la enfermedad.

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