Texturas en el jardín 2/5

Como dijimos en la primera parte de esta serie de artículos, en el jardín, todo tiene su propia textura: plantas, caminos, muros, canteros, agua y objetos decorativos. Por lo tanto y según la distancia del observador: la percepción de un mismo elemento cambia.

Textura y distancia

Podemos ver, a lo lejos, masas de vegetación. Al ir acercándonos comenzaremos a ver el volumen con texturas y ya, en un primer plano, percibiremos detalles de hojas, flores, cortezas, etc. Observemos lo dicho en las siguientes fotografías tomadas en el jardín de una amiga jardinera.

Vista lejana media y cercanaFotografías: Arq. Ana María Tinelli – Jardín C. Yáñez (Mendoza, Argentina).

 Vista lejana: se percibe la silueta de un sauce llorón (Salix babilónica L.) y de un ciprés (Cupressus arizonica Greene), rodeados de matas de arbustos y una mancha de color celeste. La textura que prevalece es la lineal vertical de las ramas del sauce. Vista media: los volúmenes comienzan a mostrar sus texturas: las hojas densas y brillantes del Pittosporum, las escamosas y opacas del ciprés, las suaves y casi transparentes del sauce y el puntillado del arbusto celeste. Vista cercana: en primer plano, vemos detalles, percibimos la textura transparente del jazmín celeste (Plumbago auriculata Lam.) y de sus flores delicadas.

Tendremos en cuenta la distancia de percepción para elegir la especie. Si colocamos plantas muy transparentes y de grano muy fino en la zona más alejada del jardín, éstas se desdibujarán y no disfrutaremos de sus bellos detalles. Sin embargo, hacer esto en un jardín pequeño, hará que las plantas se vean más lejanas y el espacio parezca mayor. En la siguiente fotografía podemos ver un hermoso paisaje con álamos o chopos que se perciben “a lo lejos” y a “media distancia”.

Álamo o chopoFotografía: Juan Tinelli  (Mendoza, Argentina).

Darío RegoyosTenemos pues, lo siguiente: un árbol en la lejanía… se verá casi como una silueta y resaltará su forma, en un plano intermedio… comenzará a aparecer la trama de las ramitas (si está sin hojas) o la textura puntillada de las hojas y el reflejo del sol sobre ellas. Esta media distancia (donde el follaje se define generalmente con puntos de distinto grano) nos hace recordar a las obras de los pintores impresionistas.

La pintura “Camino de los neveros” (1911) del pintor español Darío Regoyos y Valdés, es un buen ejemplo para observar lo dicho. Para dar más interés, usa el contraste de colores opuestos (luces amarillas y sombras violetas). Lo vimos cuando hablamos de color

La posición de la luz

La textura varía según los cambios en la iluminación natural que se producen a lo largo del día o las estaciones del año. Si nos fijamos bien, en la pintura anterior, el pintor realza las texturas con una dramática luz lateral que arroja largas sombras.

La luz lateral

Cuando es “dura” incrementa la textura de los objetos porque crea grandes contrastes entre claros y oscuros que hacen destacar la textura de los objetos. Llamamos “luz dura” a la que proviene directamente del sol en un día soleado (o de un único punto de luz artificial). Cuanto más lateral sea la luz, más resaltará la textura. Lo vimos en la pintura de Darío Regoyos y Valdés.

La luz cenital

Con ella desaparecen las sombras laterales, se aplanan las texturas (casi se borran) y se suavizan los colores.  La luz cenital es la que proviene de la intersección vertical (por encima de la cabeza del observador).

El contraluz

Cuando la luz se encuentra detrás del objeto, éste es visto a contraluz. Uno de los grandes atractivos de la luz posterior es la sugestiva coloración que toman las plantas. Los motivos se convierten en sombras y quedan silueteados.

ContraluzFotografía: Arq. Ana María Tinelli.

 De acuerdo a la orientación de nuestro jardín, podemos sacar provecho a estas situaciones tan interesantes, que destacan la textura del follaje. Debajo de los árboles, desde una hamaca o una reposera, o bien cuando esté de paseo, no pierdas la oportunidad de mirar hacia arriba, verás increíbles contraluces entre las hojas.

Contraluz desde abajo^  Arq. Ana María Tinelli || Juan Tinelli ^

Ahora que ya sabemos como puede actuar la luz en las superficies con dependencia de su procedencia: pensemos en cómo lo hará en esa planta especial que queremos poner, para que resalte al máximo su textura.

La incidencia de la luz sobre la superficie

Superficies reflectantes horizontalSegún los valores claros y oscuros de una superficie, sabremos si la superficie es lisa o rugosa, suave o áspera, etc. A continuación detallamos las texturas más comunes y el efecto que la luz produce en ellas:

1. Las superficies irregulares reflejan la luz desigualmente.

2. Las superficies lisas y mate reflejan la luz en forma pareja.

3. Las superficies lisas y brillantes reflejan la luz de forma concentrada.

4. Las superficies rugosas o afieltradas “la absorben”.

Si tenemos en cuenta los cuatro puntos anteriores podremos crear unos efectos muy curiosos. Por ejemplo: podremos aportar un efecto de luminosidad a una zona sombría utilizando plantas de hojas lustrosas dado que reflejan bien la luz. Por el contrario podemos “quitar luminosidad” a una zona muy soleada utilizando plantas con hojas rugosas o afieltradas.


La repetición de un mismo elemento crea textura

Una hoja tiene su propia textura. A su vez el conjunto  de las hojas crea otra textura. De la misma forma: la repetición de una planta crea una nueva textura. En el ejemplo lo vemos con la Bougainvillea  spp. o Santa Rita. Nótese que las coloridas brácteas de esta planta (hojas modificadas) son las que rodean la verdadera flor.

Vista lejana media y cercanaFotografías: Arq. Ana María Tinelli.

En materia de paisajismo, cualquier conjunto de objetos, por rudos que nos puedan parecer en un principio, pueden acabar teniendo una textura completamente plana. Sólo tenemos que jugar con los conceptos anteriores. Veamos un ejemplo.

Formación de texturas con la distaciaFotografías: Arq. Ana María Tinelli.

La repetición sutil de la textura de follaje, flores, etc., ayuda a unificar el diseño y simplificar la composición. Veamos otro ejemplo donde se crearon líneas de distintas especies provocando texturas por repetición bien definidas.

Textura compuestaFotografías: Arq. Ana María Tinelli.

Primer plano: textura horizontal, grano fino. Segundo plano: textura vertical con flores de grano fino. Tercer plano: texturas de gran densidad y de líneas verticales duras. Fondo: textura media de mediana densidad. En este jardín, el ritmo se interrumpe y aparece en un rincón, un grupo de ágaves en primer plano, así el diseñador logró una sutil variedad en el diseño.

Al repetir las características visuales de “formas, color, textura”, se logra un efecto unitario, pero hay que ser cautos ya que demasiada repetición puede generar monotonía y aburrimiento. La variedad da vida al diseño y esto lo podemos conseguir usando distintas formas, colores o texturas, o bien cambiando la secuencia de la repetición, es decir, cambiando el ritmo.

En la próxima parte veremos algunas características texturales de hojas y flores. Conocer algo sobre el tema; además de darnos más recursos a la hora de decidir qué poner en nuestro jardín, nos permite observar con ojo analítico esos pequeños o grandes jardines que visitamos en distintos lugares y entender por qué nos atraen o nos dejan indiferentes.


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